“(…) Un barbo de cristal que dio el Señor Deán Agustín de Roa, con la boca de plata y el labio dorado, con cuatro cerquillos, uno en la cola y otro en el cuello, con nueve perlas y nueve piedras coloradas, los otros de oro sin guarnición y dos alas de lo mismo”. Inventario catedralicio redactado en 1743.
LA CIUDAD DE ALBARRACÍN PROMOCIONA SUS COLECCIONES A TRAVÉS DE SUS PIEZAS MÁS EMBLEMÁTICAS Y ÚNICAS
M. CRUZ AGUILAR / Teruel
Un PEZ DE CRISTAL DE ROCA elaborado en un prestigioso taller de Milán en el siglo XVI y que bien podría formar parte de los Museos Vaticanos. Esa es la pieza protagonista con la que la Fundación Santa María quiere incentivar la visita a sus museos durante este trimestre en Albarracín. La iniciativa, que se ha puesto en marcha ahora, pretende utilizar como gancho algunos de los elementos patrimoniales más valiosos que tiene la ciudad para atraer a los turistas hacia el interior de sus centros expositivos.
El SALERO-NAVETA EN FORMA DE PEZ, que siempre se ha exhibido en el Museo Diocesano de Albarracín, constituye su joya más singular. Se trata de un espléndido vaso o recipiente en forma de pez, utilizado litúrgicamente como naveta. De cristal de roca e interiormente vaciado, fue un regalo hecho a la catedral por su deán Agustín de Roa.




